¿Por qué se debería evitar el ácido isocianúrico en las piscinas?
La radiación solar, especialmente los rayos UV, descompone el cloro en el agua, haciendo que su efectividad como desinfectante disminuya rápidamente. Para evitar esta pérdida, se suele recurrir al uso de estabilizantes. El más común: el ácido isocianúrico.
El problema del ácido isocianúrico en piscinas
Aunque el ácido isocianúrico actúa como protector del cloro frente a la radiación solar, también presenta serios inconvenientes:
1. Se acumula en el agua: No se degrada ni desaparece. Con cada dosis de cloro en tabletas o granulado —que normalmente lo contiene— se va acumulando más y más. En piscinas privadas, donde el agua no se renueva cada año, esto puede convertirse en un problema serio.
2. Bloquea la acción del cloro: A niveles elevados, el ácido isocianúrico, el cloro libre. El resultado: aunque las mediciones indiquen que hay cloro en el agua, este no es efectivo para desinfectar. El agua puede enturbiarse o incluso volverse verdosa, aunque se detecten 1 o 2 ppm de cloro.
3. Complica la gestión del agua: Reducir su concentración requiere reemplazar parte o toda el agua de la piscina. Esto es especialmente problemático en verano, cuando el agua escasea y las temperaturas elevadas aceleran la acumulación del estabilizante.
4. Favorece algas y bacterias: Al ser un compuesto orgánico, también sirve de alimento para ciertos microorganismos, favoreciendo su proliferación.
¿Existe una alternativa eficaz y segura para la piscina?
Sí. ACO® de Dryden Aqua es una solución innovadora que estabiliza el cloro sin recurrir al ácido isocianúrico. Está especialmente indicado para piscinas exteriores, donde el control de desinfectantes es clave, y es una opción segura tanto para los usuarios como para el medio ambiente.
ACO® es un producto natural basado en óxidos metálicos, similares a los que contienen las cremas solares. ¿Su función? Transformar los rayos UV de onda corta en onda larga. Este cambio protege al cloro del sol —igual que una crema protege la piel— evitando que se degrade.
Pero ACO® va más allá. Esta conversión genera radicales libres (OH–), unos potentes agentes desinfectantes que hacen que toda el agua de la piscina se vuelva autoesterilizante mientras recibe luz solar. A diferencia de otros sistemas como la hidrólisis, que solo actúan puntualmente cuando el agua pasa por una célula, ACO® mantiene esta acción desinfectante de forma continua durante el día.
Ventajas de usar ACO®
● No se acumula en el agua.
● No es tóxico ni altera el pH.
● Solo necesita reponerse tras los lavados del filtro.
● Ideal para sistemas de electrólisis o hidrólisis salina, donde permite mantener una piscina limpia con menos cloro residual, alargando además la vida útil de los equipos.
Resultados comprobados al combinar ACO® con cloración salina:
● 40% menos turbidez.
● 50% menos cloro combinado.
● 50% más de vida útil para la célula del clorador.
● 30% menos consumo de cloro.
Sustituir el ácido isocianúrico por una alternativa como ACO® no solo mejora la calidad del agua, sino que protege la salud de los bañistas y el medio ambiente.
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